Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 3 de noviembre de 2002
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Correo Ilustrado
Acosta y Quirós deben responder por participar en la guerra sucia, dice

Señora directora: Solicito atentamente la publicación de la presente en la prestigiada sección de El Correo Ilustrado, de nuestro querido diario.

El Ejército nacional es la única institución que se ha normado a sí misma desde el surgimiento del Estado Mexicano como tal. A la instauración de la República, la milicia fue quien promovió y promulgó finalmente la Constitución de 1824, guardándose para sí fueros militares, que se usaron conveniente y sucesivamente por cada uno de los jefes castrenses que se disputaron el poder, hasta dejar al país con menos de la mitad de su territorio. Pertenecieron al Ejército quienes promovieron la Revolución de Ayutla que derivó en la Constitución de 1857, en la que se eliminaron los fueros militares, prontamente restituidos por Juárez para poder recuperar la República de los invasores. Fueros que, usufructuados en el porfiriato, llegaron hasta la ignominia.

Militares de carrera establecieron en 1917 las condiciones de la nueva Constitución, que nos rige hasta nuestros días, en la que dejaron bien asentada la protección de sus intereses de grupo. Cada una de las reformas a la Carta Magna en materia militar ha estado bajo la supervisión de los diputados miembros del Ejército, que han participado, en cumplimiento de una regla no escrita del sistema político de la revolución institucionalizada, de todas y cada una de las legislaturas federales en la historia moderna de México. Hasta el año 2000, ese grupo de poder mantuvo su cuota en el Congreso de la Unión; como la tuvieron durante años todas las instancias de control corporativo del poder priísta de la nación. Eso fue el Ejército, un grupo más, que defendía sus intereses, con los recursos que le brindaba reformar la Constitución a su conveniencia, y con la permanente presencia y presión de ser quienes hacían el trabajo sucio del régimen.

Ahora, bajo las nuevas condiciones del país, ese grupo reclama para sí la vieja impunidad institucional de que disfrutaron durante años; y se ofenden porque algunos de sus cómplices los acusen (no lo digo yo, lo sentenció el juez).

Dos de sus hijos pródigos, que recibieron ascensos, promociones y condecoraciones de manera vertiginosa, gracias a su ejemplar labor en la exterminación de la "amenaza comunista" de los años 70 y 80; hoy son condenados por sus pares por haber interpretado a su manera "el cumplimiento de su deber".

En su defensa argumentaron (entiendo) que ellos no habían hecho otra cosa que aquello para lo que fueron entrenados, comisionados, y designados. Es decir, lo que regularmente hacen los miembros del Ejército a nivel nacional (lo dijeron ellos, no yo). Y fueron condenados por ello.

Hoy, Francisco Quirós Hermosillo y Mario Arturo Acosta Chaparro (según el dictamen del juez) ya no son militares. Los convictos fueron despojados de sus rangos, condecoraciones y derechos; por ello y como cualquier ciudadano, deben responder ante la justicia civil por los crímenes que cometieron cuando eran parte del Ejército. Deben responder a los cuestionamientos de la sociedad sobre su sangrienta participación en la guerra sucia; pero, sobre todo y ya sin la cobertura que les brindaba el metaconstitucional fuero de guerra, deben pagar por sus crímenes.

Por la sociedad, por nuestros muertos que nunca tuvieron un juicio para determinar su grado de culpabilidad (ni siquiera uno como el montado contra Quirós y Acosta), por la cognición de la verdad histórica que brindará certidumbre al México nuevo que todos queremos construir (o al menos eso parece)... por todos, ellos deben pagar.

Ojalá que la sociedad toda, tengamos los arrestos suficientes para lograrlo. Lo espero fervientemente.

Atentamente

Pável Uranga Muñoz, hijo de Francisco Uranga López (finado) y Margarita Muñoz Conde, miembros fundadores del Frente Urbano Zapatista (FUZ)

 



Piden al gobierno su voto en contra de la  invasión de EU a Irak

Señora directora: No concebimos la confrontación de naciones, religiones, ideologías políticas ni de hombres. Invitamos al gobierno federal a emitir su voto en contra de la invasión por parte de Estados Unidos a Irak, no más tiranía, no más guerras; bienvenida la paz, no acabemos con los ideales pacíficos que promulga nuestra carta magna, no acabemos con la política y cultura de paz que siempre nos ha identificado a los mexicanos. No puede ser que en estos tiempos en el que debemos estar codo a codo para dar la batalla ideológica de la que carecen el común de los gobiernos del mundo, se esté promoviendo un divisionismo absoluto, no es posible que como ciudadanía estemos más callados que nunca, no es posible que no alcemos la voz a favor de la paz del mundo, de nuestra tierra.

De la manera más atenta, solicitamos al Consejo de Seguridad de la ONU pueda detener la muerte de nuestros niños, de jóvenes, hombres y mujeres no sólo de Irak sino del mundo.

"Por la patria y la humanidad"

Jabnely Maldonado Meza, Eduardo Bustos Nájera, Jorge Mange Aguilar, Gustavo Jiménez Rodríguez, Edgar Alanis Pueblita, Jacqueline Leduc Estrada, Verónica Saavedra Reyes Nicolás Hernández Crispín, Luis Maldonado Plata, Edgar Castillo Martínez, Jimena Olivar Mora, Julieta Barrientos Suárez
 



 Observaciones a artículo de Sergio Zermeño

Señora directora: Mucho agradeceremos la publicación de la presente nota con relación al artículo de Sergio Zermeño "Primero los ciudadanos" publicado en el periódico que dignamente dirige, el día 31 de octubre de 2002.

Coincido plenamente con Sergio Zermeño en el sentido de que en el ejercicio de gobierno deben ser considerados primero los ciudadanos, como práctica cotidiana de la acción pública más allá de slogans y consignas.

Con respecto a la información vertida por Zermeño, me permito abundar en lo siguiente: es una línea estratégica del programa del presente gobierno fomentar la participación ciudadana y, apegado al estado de derecho, respetar las decisiones mayoritarias. Ante la solicitud de ampliación presentada por Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la administración a mi cargo respeto el resultado de la consulta vecinal, adverso a los intereses de la mencionada institución educativa.

Coincidimos con la importancia del empoderamiento ciudadano y la creación de redes sociales, de hechos en los dos años que lleva esta administración hemos aplicado también el presupuesto participativo con gran éxito, mismo que recientemente resultó entre los premiados por el CIDE en el rubro Gobierno y Gestión local. Somos consecuentes con la actitud democrática de mandar obedeciendo, y exigimos esa consecuencia en los representantes populares. Por lo tanto repudiamos cualquier probable arreglo o negociación de representantes que olviden sus obligaciones con la ciudadanía que los eligió y actúan a espaldas de los habitantes de la demarcación.
 

Doctor Gilberto López y Rivas, jefe delegacional en Tlalpan
 



Acerca de la victoria del brasileño Luiz  Inacio Lula da Silva

Señora directora: Pongo a su consideración las siguientes líneas dirigidas a los lectores de su periódico.

Erigidos en un virtual Instituto Psiquiátrico Mundial, una suerte de Santo Oficio Internacional de las Conciencias, los personeros del capital financiero lanzan una primera advertencia al victorioso Luiz Inacio Lula da Silva. Por voz del secretario estadounidense del Tesoro Psicológico, Paul O'Neill, amagan sin demora los "mercados", con el propósito esquizoide de escamotear sus afanes de dominio planetario. De memoria nos sabemos los capítulos de su impecable novela psicológica transcontinental: el "efecto samba", el "efecto vodka", el "efecto tequila", el "efecto tango", el "efecto dragón", todos ellos prueba fehaciente de la armonía con que circulan los flujos de capitales en este mundo, como para que ahora un loco -es decir: un desquiciado por quien votó ¡el 61.27 por ciento! de los trastornados electores brasileños- venga ahora a descomponer tan idílico cuadro... clínico.

Atentamente

Mario Raúl Guzmán 
 

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