Acosta y Quirós deben responder por
participar en la guerra sucia, dice
Señora directora: Solicito atentamente la
publicación de la presente en la prestigiada sección de El
Correo Ilustrado, de nuestro querido diario.
El Ejército nacional es la única institución
que se ha normado a sí misma desde el surgimiento del Estado Mexicano
como tal. A la instauración de la República, la milicia fue
quien promovió y promulgó finalmente la Constitución
de 1824, guardándose para sí fueros militares, que se usaron
conveniente y sucesivamente por cada uno de los jefes castrenses que se
disputaron el poder, hasta dejar al país con menos de la mitad de
su territorio. Pertenecieron al Ejército quienes promovieron la
Revolución de Ayutla que derivó en la Constitución
de 1857, en la que se eliminaron los fueros militares, prontamente restituidos
por Juárez para poder recuperar la República de los invasores.
Fueros que, usufructuados en el porfiriato, llegaron hasta la ignominia.
Militares de carrera establecieron en 1917 las condiciones
de la nueva Constitución, que nos rige hasta nuestros días,
en la que dejaron bien asentada la protección de sus intereses de
grupo. Cada una de las reformas a la Carta Magna en materia militar ha
estado bajo la supervisión de los diputados miembros del Ejército,
que han participado, en cumplimiento de una regla no escrita del sistema
político de la revolución institucionalizada, de todas y
cada una de las legislaturas federales en la historia moderna de México.
Hasta el año 2000, ese grupo de poder mantuvo su cuota en el Congreso
de la Unión; como la tuvieron durante años todas las instancias
de control corporativo del poder priísta de la nación. Eso
fue el Ejército, un grupo más, que defendía sus intereses,
con los recursos que le brindaba reformar la Constitución a su conveniencia,
y con la permanente presencia y presión de ser quienes hacían
el trabajo sucio del régimen.
Ahora, bajo las nuevas condiciones del país, ese
grupo reclama para sí la vieja impunidad institucional de que disfrutaron
durante años; y se ofenden porque algunos de sus cómplices
los acusen (no lo digo yo, lo sentenció el juez).
Dos de sus hijos pródigos, que recibieron ascensos,
promociones y condecoraciones de manera vertiginosa, gracias a su ejemplar
labor en la exterminación de la "amenaza comunista" de los años
70 y 80; hoy son condenados por sus pares por haber interpretado a su manera
"el cumplimiento de su deber".
En su defensa argumentaron (entiendo) que ellos no habían
hecho otra cosa que aquello para lo que fueron entrenados, comisionados,
y designados. Es decir, lo que regularmente hacen los miembros del Ejército
a nivel nacional (lo dijeron ellos, no yo). Y fueron condenados por ello.
Hoy, Francisco Quirós Hermosillo y Mario Arturo
Acosta Chaparro (según el dictamen del juez) ya no son militares.
Los convictos fueron despojados de sus rangos, condecoraciones y derechos;
por ello y como cualquier ciudadano, deben responder ante la justicia civil
por los crímenes que cometieron cuando eran parte del Ejército.
Deben responder a los cuestionamientos de la sociedad sobre su sangrienta
participación en la guerra sucia; pero, sobre todo y ya sin
la cobertura que les brindaba el metaconstitucional fuero de guerra, deben
pagar por sus crímenes.
Por la sociedad, por nuestros muertos que nunca tuvieron
un juicio para determinar su grado de culpabilidad (ni siquiera uno como
el montado contra Quirós y Acosta), por la cognición de la
verdad histórica que brindará certidumbre al México
nuevo que todos queremos construir (o al menos eso parece)... por todos,
ellos deben pagar.
Ojalá que la sociedad toda, tengamos los arrestos
suficientes para lograrlo. Lo espero fervientemente.
Atentamente
Pável Uranga Muñoz, hijo de Francisco
Uranga López (finado) y Margarita Muñoz Conde, miembros fundadores
del Frente Urbano Zapatista (FUZ)
Piden al gobierno su voto en contra de la invasión
de EU a Irak
Señora directora: No concebimos la confrontación
de naciones, religiones, ideologías políticas ni de hombres.
Invitamos al gobierno federal a emitir su voto en contra de la invasión
por parte de Estados Unidos a Irak, no más tiranía, no más
guerras; bienvenida la paz, no acabemos con los ideales pacíficos
que promulga nuestra carta magna, no acabemos con la política y
cultura de paz que siempre nos ha identificado a los mexicanos. No puede
ser que en estos tiempos en el que debemos estar codo a codo para dar la
batalla ideológica de la que carecen el común de los gobiernos
del mundo, se esté promoviendo un divisionismo absoluto, no es posible
que como ciudadanía estemos más callados que nunca, no es
posible que no alcemos la voz a favor de la paz del mundo, de nuestra tierra.
De la manera más atenta, solicitamos al Consejo
de Seguridad de la ONU pueda detener la muerte de nuestros niños,
de jóvenes, hombres y mujeres no sólo de Irak sino del mundo.
"Por la patria y la humanidad"
Jabnely Maldonado Meza, Eduardo Bustos Nájera,
Jorge Mange Aguilar, Gustavo Jiménez Rodríguez, Edgar Alanis
Pueblita, Jacqueline Leduc Estrada, Verónica Saavedra Reyes Nicolás
Hernández Crispín, Luis Maldonado Plata, Edgar Castillo Martínez,
Jimena Olivar Mora, Julieta Barrientos Suárez
Observaciones a artículo de Sergio Zermeño
Señora directora: Mucho agradeceremos la
publicación de la presente nota con relación al artículo
de Sergio Zermeño "Primero los ciudadanos" publicado en el periódico
que dignamente dirige, el día 31 de octubre de 2002.
Coincido plenamente con Sergio Zermeño en el sentido
de que en el ejercicio de gobierno deben ser considerados primero los ciudadanos,
como práctica cotidiana de la acción pública más
allá de slogans y consignas.
Con respecto a la información vertida por Zermeño,
me permito abundar en lo siguiente: es una línea estratégica
del programa del presente gobierno fomentar la participación ciudadana
y, apegado al estado de derecho, respetar las decisiones mayoritarias.
Ante la solicitud de ampliación presentada por Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores de Monterrey, la administración a mi cargo
respeto el resultado de la consulta vecinal, adverso a los intereses de
la mencionada institución educativa.
Coincidimos con la importancia del empoderamiento ciudadano
y la creación de redes sociales, de hechos en los dos años
que lleva esta administración hemos aplicado también el presupuesto
participativo con gran éxito, mismo que recientemente resultó
entre los premiados por el CIDE en el rubro Gobierno y Gestión local.
Somos consecuentes con la actitud democrática de mandar obedeciendo,
y exigimos esa consecuencia en los representantes populares. Por lo tanto
repudiamos cualquier probable arreglo o negociación de representantes
que olviden sus obligaciones con la ciudadanía que los eligió
y actúan a espaldas de los habitantes de la demarcación.
Doctor Gilberto López y Rivas, jefe delegacional
en Tlalpan
Acerca de la victoria del brasileño Luiz
Inacio Lula da Silva
Señora directora: Pongo a su consideración
las siguientes líneas dirigidas a los lectores de su periódico.
Erigidos en un virtual Instituto Psiquiátrico Mundial,
una suerte de Santo Oficio Internacional de las Conciencias, los personeros
del capital financiero lanzan una primera advertencia al victorioso Luiz
Inacio Lula da Silva. Por voz del secretario estadounidense del Tesoro
Psicológico, Paul O'Neill, amagan sin demora los "mercados", con
el propósito esquizoide de escamotear sus afanes de dominio planetario.
De memoria nos sabemos los capítulos de su impecable novela psicológica
transcontinental: el "efecto samba", el "efecto vodka", el "efecto tequila",
el "efecto tango", el "efecto dragón", todos ellos prueba fehaciente
de la armonía con que circulan los flujos de capitales en este mundo,
como para que ahora un loco -es decir: un desquiciado por quien votó
¡el 61.27 por ciento! de los trastornados electores brasileños-
venga ahora a descomponer tan idílico cuadro... clínico.
Atentamente
Mario Raúl Guzmán