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Los de abajo

Haitianos en México, pobreza y persecución

C

ientos de familias haitianas, procedentes en su mayoría de Brasil y Chile, a donde llegaron huyendo de la extrema violencia y pobreza en su país, arribaron a México desde septiembre pasado. Son ya cinco meses en estas tierras sin poderse mover ni trabajar. La mayoría no pretende cruzar la frontera norte para hacer suyo el sueño americano, lo que quieren es la regularización de su estancia, laborar y mantener dignamente a sus hijos, para lo cual iniciaron sus trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar), dependiente de la Secretaría de Gobernación, pero hasta esta semana les respondieron que no, debido a que no cumplen con el perfil de solicitantes de asilo.

En 2021, más de 26 mil personas de origen haitiano solicitaron refugio en México, cuatro veces más que en 2019 y 2020, pero la gran mayoría fue rechazada, lo que literalmente las pone en peligro de muerte, pues eso es lo que representaría su improbable regreso a Haití, país en permanente crisis política y económica donde las bandas delincuenciales mantienen en vilo a la población.

De la comunidad haitiana que llegó en septiembre a la Ciudad de México, dos de cada tres son mujeres, niños, niñas y adolescentes, según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Cada familia es una historia de pobreza y persecución que busca salvar la vida y trabajar, pero, lejos de eso, tras permanecer cinco meses en el limbo, se encontraron con el rechazo como respuesta oficial. La angustia y desesperación, afirman, se apodera de ellos conforme pasa el tiempo, pues no tienen la posibilidad de regresar a Brasil ni a Chile, mientras el retorno a Haití los pone en riesgo y, en México, el dinero ya se les acabó, sus hijos no van a la escuela, son discriminados por su color de piel y les urge trabajar. Por eso decidieron hacer un plantón frente a la Comar para solicitar un diálogo y estudiar salidas. Llegaron pacíficamente, pero la policía capitalina los desalojó con violencia y los puso en una condición aún más vulnerable.

Urge encontrar un formato migratorio que resuelva esta situación, pues la cerrazón puede causar la pérdida de vidas.

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