Rusia e Irán expresaron su satisfacción por el acuerdo interpalestino
Viernes 29 de abril de 2011, p. 26
Ramalá, 28 de abril. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, declaró hoy que seguirá dirigiendo las negociaciones de paz con el gobierno israelí luego del acuerdo de conciliación alcanzado la víspera en Egipto entre su movimiento Fatah y Hamas, en respuesta al rechazo expresado por Tel Aviv ante la unidad lograda por las dos mayores facciones palestinas.
Explicó que las negociaciones con Israel no figuran entre las competencias del acuerdo para un gobierno transitorio independiente, que firmaron ambos grupos, sino que la gestión política y de negociaciones
le corresponde a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que él mismo encabeza y a la que no pertenece Hamas.
La política forma parte del dominio de la OLP y seguiremos aplicando mi política
, insistió Abbas. En tanto, añadió que el gobierno transitorio de unidad entre Fatah y Hamas está autorizado para hacer sólo dos cosas: fijar fecha para las elecciones legislativas y presidenciales y reconstruir Gaza, donde gobierna Hamas.
Uno de los dirigentes de la delegación de Hamas en El Cairo, Mahmoud Zahar, si bien confirmó el reparto de papeles, afirmó que si Fatah está dispuesto a asumir la responsabilidad de negociar cosas absurdas, que lo haga. Y si consiguen obtener un Estado, tanto mejor para ellos
.
Frente al plan palestino de unidad con la intención de allanar el camino para que en septiembre en Naciones Unidas se produzca el reconocimiento internacional del Estado de Palestina, Israel insistió en que solamente negociará con un gobierno de unidad entre Fatah y Hamas si renuncia a las actividades terroristas
y reconoce al Estado de Israel, a decir del ministro de Defensa Ehud Barak.
Por separado, Rusia e Irán expresaron su beneplácito por el acuerdo de reconciliación entre los palestinos. Es un paso positivo para alcanzar los objetivos históricos de la oprimida nación palestina
, señaló la cancillería de Teherán. En contraste, la Unión Europea se mostró prudente
y dijo que necesitaba tiempo
para estudiar todos los detalles
antes de pronunciarse al respecto.