México D.F. Domingo 18 de enero de 2004
Antonio Gershenson
La cumbre y nuestro petróleo
Uno de los elementos que se notaron en la reunión cumbre de Monterrey entre jefes de Estado de nuestro continente fue la diversidad de posiciones entre diferentes participantes. Otro, la necesidad de acercamientos con países con los cuales podemos resolver mejor algunos de nuestros problemas importantes.
El presidente argentino consideró que buena parte de los problemas económicos de países latinoamericanos proviene de políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y por gobiernos estadunidenses. El presidente de Venezuela ratificó sus posiciones independientes. El gobierno brasileño dejó en segundo plano las declaraciones y adoptó medidas de reciprocidad, aplicando a los visitantes estadunidenses el mismo fichaje que en el país de éstos se aplica a nuestros ciudadanos cuando llegan allá.
La representación mexicana no estuvo a esta altura. Sin embargo, la percepción de los altos costos políticos internos puede haber llevado a que en la fase final de la reunión se dieran una rectificación parcial de posiciones intervencionistas y un moderado acercamiento con Venezuela.
Al mismo tiempo, se ha hablado de una alianza entre las principales empresas públicas petroleras de América Latina: Petrobras, brasileña con amplia experiencia en la perforación y explotación de yacimientos situados a gran profundidad en el mar; Petroven, de Venezuela, el país con mayores exportaciones petroleras de nuestro continente, y Pemex, con reservas de crudo y gas natural bajo el lecho marino, muchas en aguas profundas, no exploradas porque los gobernantes no han querido, salvo si las pueden entregar a trasnacionales. En vez de perforar en estas nuevas zonas con recursos propios, entregan a empresas del exterior yacimientos ya explorados y conocidos por Pemex, violando la Constitución.
Si no tenemos los suficientes recursos humanos y la tecnología para llevar a cabo estas tareas es porque deliberadamente se ha desmantelado lo que teníamos, despidiendo gente calificada, contratando amigos aunque no sepan ni lo que es el petróleo, y privando a Pemex de sus recursos, para convertir a esta entidad en fuente de recaudación para financiar sus rescates tipo Fobaproa y los enormes salarios de muchos funcionarios. Esto último, que en otras situaciones no ha contado mucho dada la gran magnitud de nuestro presupuesto, ahora llega a las decenas de miles de millones de pesos y ya se nota bastante en el presupuesto global de la Federación.
La alianza con Petrobras puede ayudarnos a recuperar más rápidamente nuestra capacidad para cumplir las funciones que el país requiere de Pemex. Es de importancia estratégica y económica recuperar nuestra autosuficiencia en gas natural y refinados, de modo que no siga pasando lo que ya vivimos más de una vez: el cierre de empresas debido a los altos precios del gas o de la electricidad. Es vital que no corramos riesgos de escasez de energía siendo un país petrolero y, en general, con abundancia de recursos naturales energéticos.
La alianza con Petroven contribuiría a ampliar los mercados de exportación. Y la acción conjunta de las tres mejoraría la capacidad negociadora de las mismas en la escena mundial, y en particular permitiría obtener partes, componentes, equipos y tecnología en mejores condiciones.
El acercamiento con Venezuela, Brasil y otros países latinoamericanos debe, entonces, continuar y profundizarse, de modo que se hagan posibles alianzas como la que estamos mencionando
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