.. |
México D.F. Viernes 26 de diciembre de 2003
EU: TERROR Y PARANOIA
En
esta temporada navideña las autoridades estadunidenses colocaron
a la población de su propio país, y a las de otros, en un
estado de pánico. El gobierno de George Walker Bush impidió
la realización de seis vuelos de Air France entre París y
Los Angeles con el argumento de que en ellos podrían haber viajado
supuestas personas vinculadas a Al Qaeda y los talibanes, pese a que los
servicios de inteligencia franceses no encontraron ninguna traza de terroristas
en los vuelos referidos. El ambiente de terror se extendió a Gran
Bretaña, Arabia Saudita, Chipre y Canadá, en el contexto
de la cacería trasnacional de fantasmas impulsada por Washington.
A estas alturas, dos años después de iniciada
esa incierta y turbia "guerra contra el terrorismo internacional", la alerta
naranja estadunidense indica dos cosas: que la batalla de George W. Bush
no ha cumplido sus propósitos explícitos -a pesar de las
decenas de miles de muertos, de los países devastados, de las economías
estancadas, de los miles de millones de dólares invertidos en la
destrucción de países remotos y en la implantación
de un Estado crecientemente policiaco y totalitario en el propio territorio
estadunidense- y que la amenaza omnipresente de atentados sigue siendo
muy útil, en términos políticos, para una presidencia
sin más propuesta y estrategia que la guerra orwelliana contra un
enemigo demasiado escurridizo para ser real. Si las organizaciones terroristas
que amenazan la seguridad de los estadunidenses siguen existiendo tras
el arrasamiento de Afganistán e Irak, entonces debe reconocerse
la monumental ineptitud de la administración de Bush; si el peligro
terrorista ha sido inventado o exagerado, entonces es obligado concluir
que el grupo gobernante en Washington recurre a la mentira sistemática.
Las amenazas reales y verificables a los intereses estadunidenses
-y occidentales, por extensión- están, en cambio, en los
escenarios de pillaje, conquista y opresión creados o auspiciados
por el propio gobierno estadunidense, específicamente en la guerra
que tiene lugar en Irak y en la reavivada confrontación palestino-israelí.
Los soldados del Pentágono siguen muriendo en el país árabe
por el simple hecho de estar allí, en forma por demás ilegítima,
y en una misión de muerte, destrucción y saqueo.
La soldadesca enviada a defender los intereses económicos
de Halliburton y otras empresas cercanas al entorno presidencial genera
y multiplica, con su presencia en Irak, motivos para nuevos atentados,
ya sea en el territorio iraquí o en otras partes del mundo. La criminal
ocupación israelí de los territorios palestinos -respaldada
por Washington con intervenciones diplomáticas, medios bélicos
y dinero- alimenta la violenta espiral de atentados en los que mueren civiles
de ambos bandos. Cada asesinato "selectivo" ordenado por el régimen
de Tel Aviv en poblaciones palestinas -asesinatos que conllevan su invariable
dosis colateral de muertes inocentes- da lugar a ataques dinamiteros contra
civiles israelíes.
No es sorprendente que los europeos, de acuerdo con una
encuesta reciente, consideren a los gobiernos de Estados Unidos y de Israel
como las principales amenazas a la paz mundial. Por añadidura, los
liderazgos de Bush y de Sharon constituyen el principal factor de riesgo
para la seguridad de los habitantes de ambos países. En aras de
un planeta pacífico y estable, cabe esperar que ambos pasen a la
historia lo antes posible.
|