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México D.F. Miércoles 17 de septiembre de 2003
Concluyó la 23 versión de la Feria de Tàrrega
Preocupa en España la crisis por la que atraviesa el teatro callejero
MARIANA NORANDI ESPECIAL
Tarrega, lleida, españa. El domingo pasado finalizó la 23 Feria de Teatro de Calle de Tàrrega. Organizado por un equipo de profesionales del arte escénico y subvencionado por diversas instituciones culturales gubernamentales, esta feria busca mostrar las nuevas tendencias teatrales, confrontar la teatralidad internacional y promover un espacio empresarial en el que las diversas compañías puedan ofrecer y vender sus espectáculos. Desde el miércoles, y hasta el domingo, se disfrutó de 107 montajes (la mitad de calle y la otra de sala) y de más de 50 espectáculos en el espacio llamado Tàrrega in off, teatro callejero, que se presenta de manera no oficial.
En lo que se refiere a venta de espectáculos, esta feria demostró, una vez más, que se encuentra entre las más importantes de Europa. Este año acudieron 891 empresarios en artes escénicas, de los cuales 469 llegaron de Cataluña, 261 de España y 161 del extranjero. Según los representantes de las compañías, en esta feria se cerraron muchas fechas, con lo que se demuestra que, comercialmente, este encuentro es un éxito.
Nuevas tendencias
Respecto de las nuevas tendencias escénicas, se mostró que el actual teatro, en especial el europeo, apunta más por las propuestas visuales que por las de fondo político o social. Aunque persiste el teatro que refleja la realidad del momento con temas como la migración, el racismo, la nueva Europa, el excesivo consumismo, la globalización o la xenofobia, ha empezado a tomar fuerza el teatro que apuesta por las propuestas estéticas. Saturada la sociedad actual de mensajes políticos y publicitarios, los nuevos creadores teatrales prefieren convertirse en cómplices del espectador y transmitir sus ideas por medio de nuevas formas plásticas y de otra sensibilidad comunicativa. Ejemplo de esta nueva manera de entender el teatro fue la compañía andaluza El Espejo Negro que actualmente disfruta de gran éxito a escala internacional. Mezcla teatro negro, mímica y marionetas, y, por medio de una asombrosa imaginación, elaboran pequeñas historias visuales llenas de humor ácido y mordaz. Interesante fue también la propuesta escénica de la compañía rusa Comic-Trust que trajo un espectáculo visual llamado White side story, en el que juega con un vestuario creativo y una puesta en escena caricaturesca con la que traslada al espectador a un mundo imaginario, que no tiene nada que ver con el real.
Pero si el teatro de sala demostró estar en un momento alta calidad, creativo e interesante, el teatro de calle transmitió que vive una etapa de poca renovación y poca calidad. Según Llorenç Corbella, director artístico de esta feria, "faltan creadores y programadores valientes dispuestos a contratar este tipo de espectáculos".
Falta creatividad
A pesar de que en muchos países de Europa, como el norte de España, el sur de Francia o Alemania, la calle continúa siendo un espacio importante para muchos actores, la realidad es que el teatro de calle ha perdido creatividad. Existe un agotamiento en la imaginación de vestuario, propuestas e ideas, así como una excesiva repetición en la forma de utilizar los recursos circenses, malabares y pirotécnicos.
Esta feria reflejó la preocupación que existe respecto de la crisis por la que pasa el teatro de calle y abrió espacios de análisis. La pérdida de la calle como espacio de recreación, la vertiginosidad de la vida urbana, la falta de apoyo empresarial y gubernamental, la feroz competencia comercial y audiovisual, y la falta de sensibilidad del espectador hacia el teatro callejero, han ocasionado que viva una de sus mayores crisis.
Ciudades como Aviñón, Hamburgo, Barcelona o Buenos Aires siguen produciendo actores callejeros que recorren el mundo buscando la receptividad de un público más interesado en la web cibernética y en el cine hollywoodense que en el teatro callejero. Por eso ha llegado el momento de que este teatro se plantee cambios formales y conceptuales, para que no pase a ser una pieza de museo, sino una opción teatral vigente, innovadora y portadora de nuevas ideas.
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