Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 9 de abril de 2003
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Espectáculos

Estoy triste porque tengo un presidente muy estúpido, dijo el músico neoyorquino

Moby hechizó al público y se disculpó por "lo que hace Bush"

La alegría que irradia y un complejo juego de luces, variado y extremo, elementos claves del concierto Su espíritu musical y desempeño escénico son más róquers que sus grabaciones

PATRICIA PEÑALOZA ESPECIAL

"Yo... soy triste porque tengo un presidente muy estúpido...", dice Moby en español, para agregar en inglés: "Pido disculpas de todo lo que haga George W. Bush... Me siento avergonzado". Acto seguido, los aplausos de un Auditorio Nacional a casi llenar, tras seis canciones y energía desde el primer segundo, se desbordan asertivos y duraderos ante la visible sinceridad del músico neoyorquino, antenoche en la primera de sus dos actuaciones.

Desde que las luces de sala se apagaron y un tema a cuerdas sintéticas, peliculescas, características en la música de Richard Melville Hall, alias Moby, sonó tras cortinas rojas, durante una hora con 45 minutos no hubo un mínimo de descenso emocional, ni aun en los comentarios melancólicos del autor de Play y 18, discos de los cuales se desprendería casi todo su repertorio, más tres rocanroleros e inesperados covers.

Acompañado por secuencias, un baterista, un diyéi y una bajista, Moby brincó y corrió frenético de un lado a otro del escenario, cantando solo, tocando guitarra eléctrica o teclados, accionando programaciones y ejecutando las congas. Mas sin duda, la reina del espectáculo fue la cantante británica Dianne McCaulley, quien más que corista, funge prácticamente como voz principal.

La concepción de Moby como el superchico electrónico se difuminó al mostrar en vivo una vez más (estuvo en 2000 en el Aca World Sound Festival) que su espíritu musical y su desempeño escénico son más róquers de lo percibido en sus grabaciones.

Natural blues, el principio

Para abrir boca y corazones se echó al plato al público al iniciar con el mega-hit Natural blues. Siguió con Go, el enardecido y electrónico sencillo que lo sacara a la luz, en el que le dio duro a las congas. Luego la tranquilidad instrumental con su guitarra a solas. Sus acordes épicos, largos, en teclado: esas "camas" sonoras debajo de frases más cortas, fueron claves para seguir cautivando a sus más pop seguidores. Con maestría para jugar con las emociones, de lo alegre pasaba a lo nostálgico para brincar a lo exaltado. Tecno, blues, gospel, un funk delicioso o un rock punketo; todo junto con naturalidad, sin choques.

Prendidez total, agarrando calor primaveral en extraño lunes demoby apunte 1 concierto, con la rola que hizo para James Bond, tema ultra-big-beat-róquer. Fue entonces cuando dijo aquello de "I want to apologize of all that George W. Bush does..." Todos de acuerdo y entonces no permitir que nos roben la alegría. Sigue su charla en español: "Muchas gracias, Ƒcómo están? No hablo español porque soy un estadunidense ignorante, lo siento. El siguiente canción es triste, pero también muy guapa", y es Find my baby. Vienen los éxitos del 18: Extreme ways, muy coreada, y la melancólica In this world, en pura guitarra y voz de McCaulley, negrota imponente, impecable en su emisión, que a todos puso la piel chinita. Tras la tristeza, otra prendida, de tecno oldschool; luego Honey y otras del Play. Dos veces más Moby se disculpará por no hablar español, causando simpatía en la audiencia: "I have no excuse (no tengo excusa), porque tengo un tío latino".

Elemento clave en su espectáculo es no sólo la alegría que irradia, sino el preciso y complejo juego de luces, variado y extremo, para alterar sentidos y estampar en el alma todos sus temas. Desde estrobos hasta una pantalla con foquitos cual tablero cuadriculado simulando estrellas, perfecto para recibir quizá la más bella de sus canciones: Porcelain. Todos felices; con brazos en alto, corean. Otro hit ultra-pop pero eficaz, We are all made of stars (Todos estamos hechos de estrellas), dedicada a la población de su país. Se van llenando los huecos en los asientos (quedarían vacíos sólo algunos del área de mil pesos).

Más emotividad con Dianne, a voz y guitarra: Sunday, y la más triste de todas, Why does my heart feels so bad?, donde con facilidad ella pasa de notas agudísimas a muy graves y viceversa; más estrellas de escenografía sobre aquella a quien Moby deja ser la verdadera estrella, en su humildad de cantante limitado: "Ella es una mujer muy guapa", dice en español.

Hip-hop y rock, "los dos géneros que me gustan"

Pregunta: "ƑSoy un estúpido..?" Y todos: "Noooo". "Ƒ...como mi presidente?" "Noooo" Y ahora en inglés: "Sí, lo soy, porque RJ fue designado el mejor diyéi en 1999 y yo pretendo retarlo", y tocan la magnífica Jam for the ladies, con buenos escratcheos. Un requinto metalero, cuernitos en la mano de Moby, da pie a I wanna be your dog, de Iggy Pop. "Ahora esta canción, que combina los dos géneros que me gustan, rock y hip hop": Bodyrock, altamente bailada. Antes del encore, otra grande: Whole lotta love, de Led Zeppelin, cantada por Dianne, scratches y todo, mas sin el glorioso requinto de Jimmy Page. Van y vuelven. La sorpresa que a todos pone locos: Creep, de Radiohead, semi-himno generacional. Coreo inmenso. Se va con un tema viejito, tecno-tecno, de a congas locas.

Movió todo

Al salir, rostros de satisfacción. Brenda, de 22 años: "Excelente, me movió todo". María Inés, de 24: "Increíble su show, sus luces. Me encantó que quisiera integrarse". Andrés Manuel, de 16: "Demostró diversidad y capacidad como músico, tocando canciones que no son suyas, con su estilo. Se entrega mucho; medio exagerado, pero está bien. Me encantó que tocara Creep". Lorenza, de 18: "Impresionante; todo lo toca él y lo hace bien. šEs todo un punk-róquer! Me encanta su onda de no tomar, no drogarse, que sea un rockstar limpio, que te deja con la pasión por la música". José Luis, de 20: "El mismo es un espectáculo, no lo esperaba. Me sorprendió que cantara Creep. Me voy feliz".

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