Sábado 26 de diciembre de 2009, p. 19
Jerusalén. Feministas judías se enfrentan una vez por mes al oprobio y los insultos de sus correligionarios masculinos por acudir a orar y cantar ante el Muro de Lamentaciones en Jerusalén, el lugar más sagrado de su fe. Las mujeres acuden a rezar pese a los insultos que proceden de una sección adyacente, mucho más amplia y reservada a los hombres. Los gritos surgen de las filas ultraortodoxas: ¡Nazis!
, ¡Váyanse con los curas!
Las mujeres, pertenecientes a las corrientes modernistas del judaísmo, se dicen víctimas de discriminación debido a su sexo.