México D.F. Sábado 16 de octubre de 2004
Preocupa a directores de facultades la insuficiencia
de recursos en la enseñanza superior
La autonomía no es pretexto para que el Estado
se desentienda de la UNAM
Piden una política gubernamental que consolide
el papel de las instituciones como centros educativos y culturales
LAURA POY SOLANO
El fortalecimiento de la autonomía universitaria
no puede ser una excusa para que el Estado deje de asumir su responsabilidad
en el desarrollo de la educación superior y relegue la creación
de una política de Estado que consolide el papel de las universidades
como centros educativos y culturales de alto nivel, afirmaron directores
de distintas facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM).
Durante su participación en la clausura de lasjornadas
con las que se conmemoró el 75 aniversario de la autonomía
en esa casa de estudios, Gerardo Ferrando Bravo, director de la Facultad
de Ingeniería, aseguró que es "preocupante" que en los años
recientes el Ejecutivo Federal envíe para su aprobación al
Congreso de la Unión "presupuestos inacabados, con asignaciones
de recursos insuficientes para atender las necesidades del sistema educativo,
científico y tecnológico del país".
Necesitamos, agregó, que se apliquen reglas claras
para garantizar financiamiento público del sistema nacional de educación
superior ante una situación "que no puede prolongarse", pues el
gobierno federal debe ejercer una política"clara e irrevocable"
en beneficio del fortalecimiento de las instituciones de enseñanza,
"no crear sólo espacios de debate aritmético, sino un compromiso
de Estado que garantice la entrega de recursos necesarios para el desarrollo
educativo y cultural de las universidades públicas".
La universidad, obligada a negociar
Al respecto, José Narro Robles, director de la
Facultad de Medicina, afirmó que la incertidumbre presupuestal que
obliga a la universidad a emprender cada año nuevas negociaciones,
"amerita trabajar para asegurar una política de Estado en beneficio
de la educación superior, y con ello fortalecer la autonomía
de la máxima casa de estudios".
Señaló
que la autonomía universitaria, "como derecho y obligación,
no significa alejamiento o separación de la sociedad o del Estado
ni desapego de los asuntos que afectan o interesan a la nación".
Por ello, agregó, no puede ser usada como "ariete de presión
que permita a los universitarios quebrantar el marco de la ley, pero tampoco
autoriza al gobierno federal a desentenderse de la institución".
La autonomía sirvió siempre para avanzar,
"nunca para retroceder en el fortalecimiento de la institución,
ya que funciona como dique ante la ambición malsana y los intereses
particulares, así como antídoto para la ignorancia y la cerrazón",
a pesar de que probablemente "aún molesta a algunos cortos de miras
y del conocimiento de la historia del país que se niegan a reconocer
que la UNAM es una de las universidades más importantes del continente".
Por su parte, Fernando Serrano Migallón, director
de la Facultad de Derecho, reiteró que en los próximos años
uno de los mayores retos para la autonomía universitaria no sólo
será el fortalecimiento de la "libertad de cátedra e investigación,
sino contar con los recursos suficientes para garantizar la continuidad
en los proyectos educativos y culturales que impulsa la universidad".
La obligación del Estado de aportar los recursos
económicos necesarios a la UNAM, agregó, "no es incompatible
con un gobierno administrativamente eficiente y poco oneroso, que no abandone
sus responsabilidades ante la necesidad de fortalecer la educación
superior en el país".
En ese sentido, Ambrosio Velasco Gómez y Ramón
Peralta-Fabi, directores de las facultades de Filosofía y Letras
y de Ciencias, respectivamente, aseguraron que la autonomía universitaria
no sólo consolidó la "pluralidad y tolerancia en el debate
de las ideas, sino que generó una nueva polémica sobre la
realidad nacional, en la cual la independencia del gobierno federal, partidos,
organizaciones civiles e iglesias, fortaleció el desarrollo educativo
y cultural de la nación".
Insta Mario Molina a evitar la fractura de la
investigación
JOSE GALAN
El premio Nobel de Química 1995, Mario Molina,
se sumó ayer al llamado de la comunidad científica mexicana
para evitar la fractura de la investigación y el desarrollo
en México. Señaló que los recortes a ciencia y tecnología
constituyen "un peligro", cuyo efecto puede durar muchos años, y
advirtió sobre el impacto que los "pleitos de políticos"
pueden tener en los avances nacionales en favor de la comunidad científica.
"Ya no hay excusa para esperar a ver cuándo vamos a respaldar a
los científicos".
Luego de dictar en El Colegio de México (Colmex)
la conferencia La contaminación atmosférica: sus efectos
locales y globales, el investigador del Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) suscribió la
intención de instituciones como la Academia Mexicana de Ciencias,
la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto
Politécnico Nacional, de recaudar recursos extraordinarios por medio
de medidas fiscales y de los excedentes del precio del petróleo,
para apoyar a la ciencia y la investigación en el país.
Luego de una charla de dos horas y media ante un auditorio
que colmó la sala Alfonso Reyes del Colmex, el Nobel sostuvo que,
si bien la situación crítica por la que atraviesa la investigación
en el país se debe a condiciones económicas, "se necesita
dar continuidad al desarrollo de la ciencia y la tecnología", y
las autoridades debe entender que "se trata de una inversión no
de corto plazo", sino con resultados a futuro.
Subrayó que se deben modificar las políticas
públicas para la labor de los científicos e investigadores
mexicanos, pero también advirtió que no es suficiente con
que haya un porcentaje más elevado del gasto federal en investigación
y desarrollo, sino que ese incremento "deberá estar bien invertido"
en calidad y pertinencia social.
La situación actual de esas ramas del conocimiento,
dijo, obliga a crear y fortalecer una cultura "que aprecie el impacto de
la investigación en la sociedad, que atraiga a los jóvenes
a cursar carreras científicas, y que inculque en los políticos
la noción de que el desarrollo nacional va aparejado al nivel que
alcance el avance científico.
"Se deben crear asociaciones de científicos, y
permitir que junto con la sociedad se planteen metas y caminos para alcanzarlas,
y que no sólo quede esto en pleito de políticos", añadió
en entrevista posterior a su conferencia. "También es necesario
que haya más colaboración de científicos, académicos,
investigadores y agentes sociales con el gobierno, para que, juntos, podamos
avanzar."
Sostuvo que ante la necesidad de impulsar el sector y,
entre otros puntos, lograr el retorno de jóvenes científicos
mexicanos que estudian en el extranjero, "ya no hay excusa para esperar
a ver cuándo lo hacemos. Se debe actuar ya, pero con responsabilidad".
Consideró que el llamado de alerta de la comunidad
científica al gobierno federal, para contar con los recursos necesarios
para su quehacer es positivo. "Me sumo a su llamado, pero también
creo que no hay que hacerlo como pleito, sino en reuniones con funcionarios
del gobierno y resolver las cosas".
El Nobel mexicano, quien debió desarrollar toda
su carrera en Estados Unidos por no haber en México las condiciones
adecuadas para ello, sugirió formar un consenso con el gobierno,
el Congreso, la comunidad científica y académica, y la sociedad,
para establecer una política de Estado que permita el fortalecimiento
de la ciencia. "Pero también la comunidad científica tiene
la responsabilidad de hacer bien las cosas".
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