México D.F. Jueves 6 de noviembre de 2003
Los mexiquenses amagan con tomar Agua Grande
Se reaviva la tensión entre los comuneros del Ajusco y de Xalatlaco
JOSEFINA QUINTERO MORALES
La comunidad de San Miguel y Santo Tomás Ajusco se declaró en alerta después de conocer la resolución del juicio de amparo promovido por comuneros de Xalatlaco, en la cual se reconoce que las mil 509 hectáreas del paraje Agua Grande en litigio son propiedad de los habitantes del Ajusco.
Durante una asamblea realizada la tarde de ayer, los pobladores de San Miguel y Santo Tomás señalaron que solicitarán al gobierno federal que refuerce la vigilancia en la zona. Luego de que se informó sobre la resolución del juez, la comunidad manifestó que ante la amenaza de los habitantes de Xalatlaco -quienes advirtieron que entrarán al predio-, pedirá a las autoridades federales que continúe el resguardo de Agua Grande hasta que cause ejecución la sentencia del juicio agrario, que es a favor del Ajusco.
Juan Camacho Sandoval, tesorero del comisariado ejidal, manifestó que en la asamblea se acordó crear una comisión para vigilar las mil 509 hectáreas e impedir la entrada de los comuneros mexiquenses.
Así, desde ayer empezaron los recorridos por la zona en conflicto, para verificar que nadie entre al paraje. Sin embargo, la amenaza del representante de Xalatlaco, Alfonso Jiménez Quiroz, está latente, pues no aceptan la resolución del juzgado y están en asamblea permanente para definir las acciones que emprenderán.
Los del Ajusco reiteraron que la ley los respalda y no permitirán que los de Xalatlaco invadan sus terrenos. En la resolución, emitida por el juez Gilberto Romero, quedó asentado que la comunidad de Xalatlaco estuvo debidamente representada en el juicio agrario, pues se revisó la personalidad jurídica de los representantes.
Ante ello, los comuneros mexiquenses no pueden alegar desconocer el procedimiento, que fue promovido por sus representantes en ese entonces, como argumentó Angel Serrano Galido cuando interpuso el amparo para impedir la ejecución de la sentencia del juicio agrario.
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