México D.F. Sábado 18 de octubre de 2003
Silencio en Washington ante la dimisión
del presidente boliviano
Brasil y Argentina niegan que hayan negociado la salida
de Sánchez de Lozada
La crisis en el país sudamericano, por la marginalidad
y exclusión ancestrales: Kirchner
AFP, DPA, PL Y REUTERS
Sao Paulo, 17 de octubre. Brasil y Argentina afirmaron
hoy que no negociaron la salida de Gonzalo Sánchez de Lozada de
la presidencia de Bolivia. Horas antes, Venezuela, Perú y Ecuador
se manifestaron también por una salida constitucional a la crisis
en Bolivia e incluso con la intervención de la Organización
de Estados Americanos (OEA), mientras la Unión Europea defendió
al gobierno ''elegido democráticamente''.
Al cierre de esta edición no había reacción
alguna de Estados Unidos sobre la dimisión de Sánchez de
Lozada, pero cuando comenzaron a circular las versiones sobre la inminente
dimisión del empresario minero nuevamente lo defendió. ''Entendemos
que Bolivia hace frente a una difícil situación económica
y muchos problemas financieros" y "seguiremos apoyándolo'', dijo
el subsecretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, Roger
Noriega.
A lo largo de esta semana, Washington defendió
a su "amigo y aliado", y llegó a advertir que el gobierno de Sánchez
de Lozada ''no debe ser remplazado por uno impuesto por la violencia delincuencial''.
También señaló en varias ocasiones que el gobierno
de Sánchez de Lozada fue ''elegido constitucional y democráticamente''.
Lo que sí hizo la Casa Blanca este viernes, horas
antes de conocerse la decisión del neoliberal Sánchez de
Lozada, fue disponer el envío de un ''pequeño contingente''
militar hacia su embajada en La Paz, como medida de precaución para
''aconsejar'' ante una situación de ''riesgo''.
CNN reportó que el envío de tropas estadunidenses
tiene como objetivo asegurarse que no se produzcan ataques contra su embajada
y los ciudadanos estadunidenses tras los informes de renuncia del presidente.
"Van a ofrecer una evaluación técnica de la situación
allí", dijo el capitán de la fuerza aérea Thomas Crosson.
Residentes estadunidenses en Bolivia criticaron a su gobierno
por "intromisión" en los asuntos internos bolivianos, y exigieron
que sean los bolivianos los que resuelvan sus problemas sin presiones ni
represalias.
Brasil, que junto con Argentina envió a una misión
de observación a la convulsionada Bolivia, cuando esta noche todavía
no se hacía oficial la renuncia, se anticipó a expresar su
apoyo al nuevo gobierno que asumiría después de ''tomar conocimiento
de la decisión'' de Sánchez de Lozada de renunciar al cargo.
''El
gobierno brasileño reitera su firme compromiso con el mantenimiento
de la paz y de la democracia en nuestra región. Reitera, también,
la plena disposición de colaborar con el nuevo gobierno boliviano
en favor del desarrollo de Bolivia, para lo cual sigue ofreciendo la cooperación
de Brasil, incluso en el ámbito del Mercosur (Mercado Común
del Sur)", señaló la cancillería brasileña
e hizo mención de la misión conjunta con Argentina enviada
para mantener contacto con Sánchez de Lozada y los demás
actores políticos.
Una de las primeras versiones sobre la inminente renuncia
de Sánchez de Lozada fueron dadas a conocer en Sao Paulo a la emisora
de radio brasileña CBN, desde La Paz, vía telefónica,
por el enviado especial del gobierno brasileño, Marco Aurelio García,
acompañado por el argentino Eduardo Sguiglia.
García dijo que cuando ambos diplomáticos
estaban reunidos con el nuncio apostólico fueron contactados por
el ex presidente Jaime Paz Zamora, quien les hizo saber que Sánchez
de Lozada se disponía a presentar su renuncia ante el Congreso.
García aseguró que más tarde el propio
Sánchez de Lozada les comunció su decisión de no renunciar.
Subrayó que ellos no estaban allí para negociar la dimisión
del presidente. "De ninguna manera. Estamos en una misión de observación,
para intentar encontrar una solución pacífica" cumpliendo
el mandato que les otorgaron los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula
da Silva, y de Argentina, Néstor Kirchner.
Esa misión, explicó, consiste en evitar
más derramamiento de sangre y hallar una solución constitucional
y legal, que no tenga nada que ver con un golpe de Estado ni nada parecido.
"Brasil y Argentina no tienen como objetivo intervenir en los asuntos internos
de otros países", dijo.
De su lado, el presidente argentino Néstor Kirchner
atribuyó la crisis de Bolivia a "situaciones de marginalidad y exclusión"
de larga data y variados responsables, y subrayó que Argentina y
Brasil están "generando un gesto conjunto para ayudar al pueblo
boliviano a superar la dramática situación que vive".
Por su parte, el canciller de Venezuela, Royd Chardeton
dijo que su país sí expresó su apoyo a una solución
pacífica a la crisis política boliviana, al responder a las
quejas de Sánchez de Lozada de que el presidente, Hugo Chávez,
guardó silencio ante el acoso que sufría, a diferencia de
la solidaridad inmediata expresada por otros mandatarios de la región.
Sánchez de Lozada declaró luego a una emisora
radial que esta mañana recibió una llamada de Chávez
para expresarle su solidaridad, aunque dijo que le extrañaba que
no lo hubiera hecho antes.
El presidente peruano, Alejandro Toledo, planteó
que la OEA interviniera con celeridad para alcanzar una solución
a la crisis boliviana, y dijo que si el Grupo de Río puede cumplir
un papel de intermediación lo hará, ya que Perú ejerce
la presidencia.
Ecuador abogó por una solución pacífica
y sobre la base del respeto de la democracia y la institucionalidad, mientras
que Chile dijo que mantiene una vigilancia "normal" en su frontera con
Bolivia, pero sin movilización de tropas específicas.
Este día aviones de Brasil, Argentina y Perú
realizaron una serie de vuelos a Bolivia para evacuar a centenares de sus
ciudadanos. Sólo Brasil evacuó a más de 100 de sus
ciudadanos, pero los vuelos incluyeron a turistas de distintas nacionalidades,
como chilenos, uruguayos, peruanos, argentinos y un español. Restaba
rescatar a unos 440 viajeros europeos.
En paralelo, cientos de manifestantes salieron a las calles
en Montevideo, Buenos Aires y Washington en repudio a Sánchez de
Lozada y en apoyo al pueblo boliviano. Además, decenas de personas
ocuparon durante una hora las oficinas de la misión de Bolivia en
Ginebra.
Amnistía Internacional hizo un llamado urgente
para que el gobierno y la sociedad bolivianas eviten escalar la violencia.
A su vez, el relator especial para la libertad de expresión de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Eduardo Bertoni, condenó
un atentado contra una radio y televisión bolivianas por desconocidos.
La Premio Nobel de la Paz 1992, la guatemalteca Rigoberta
Menchú, reclamó la renuncia de Sánchez de Lozada,
porque es "indefendible" tras reprimir a balazos las protestas.
En cambio, la Unión Europea expresó su apoyo
al régimen boliviano, "elegido democráticamente", y pidió
por una salida pacífica y constitucional. De su lado, España
se declaró listo para albergar la cumbre Iberoamericana de noviembre,
si la crisis en Bolivia le impedía a ese país organizarla.
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