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México D.F. Sábado 20 de septiembre de 2003
¿LA FIESTA EN PAZ?
Leonardo Páez
Tlaxcalidades
''SI SALINAS DE Gortari no tuvo empacho en compararse
con 'un espectador de una corrida de toros' con el afán de negar
su ansiado retorno a la arena política nacional, -me comenta el
viejo aficionado Mario Rodríguez-, entonces supuestamente asumió
el papel de convidado de piedra a una función en la que los espectadores
pagan a sabiendas de que atestiguan un fraude a cargo de empresa, ganaderos,
toreros y autoridades."
LO QUE ES el poder. Mientras Salinas estuvo en
la Presidencia jamás se ocupó, igual que hoy Fox, de los
atracos del neoliberalismo taurino en el país que tan pretenciosamente
gobernó, pero ahora que se quiere hacer pasar por simple ciudadano,
recurre a tan infortunada comparación. No existe en el ámbito
de los espectáculos en México un espectador más pasmado,
incapaz de hacer valer su voluntad, que el de toros, por lo que seguramente
el ex mandatario volvió a mentir.
TLAXCALA
DA SEÑALES de vida en lo que a su tradición taurina se
refiere. Cuando ya la empresa denominada irónicamente Renovación
Taurina 2000, que integran José Antonio González y Curro
Leal, con Herrerías detrás, daba por hecho que volvía
a quedarse con la, gracias a ellos, desprestigiada feria taurina de Tlaxcala,
el gobernador perredista Alfonso Sánchez Anaya reaccionó
a tiempo, al igual que su colega zacatecano Ricardo Monreal, y ambos rechazaron,
luego de dos años, que tan siniestros taurinos continuaran mal organizando
festejos en sus respectivas capitales.
JUAN PABLO MUÑOZ, escultor, pintor y uno
de los propietarios del rehuido hierro de Zacatepec presenta, del 9 al
23 de septiembre, una muestra escultórica y pictórica de
su obra en el Parque Arturo Mundet, de avenida Ejército Nacional
1125. Bronces a la cera perdida, tintas, miniaturas en plata, libreros
y un bastón, tan bellos como imaginativos, conforman esta nueva
propuesta del polifacético ganadero.
PREVALECE EN LA breve y elocuente exposición
de Muñoz -19 esculturas y ocho tintas- un culto indeclinable a la
dignidad animal y a la buena crianza del toro de lidia, un compromiso apasionado
con la milenaria deidad táurica, otrora prodigiosa y hoy degradada
por taurinos de la peor calaña: de ahí sus toros, desafiantes
y añorantes de muletas poderosas, seductoras, expresivas.
DESTACAN UN PASE natural que conjunta torerismo
-interioridad torera- y tauridad -expresión de bravura y nobleza
ancestrales-, en el que una muleta desmayada somete y guía al par
de pitones, acariciando y honrando cada uno su respectiva misión.
O un picador en frágil equilibrio que sobre los estribos aguanta
y detiene la brava acometida que empuja "con los riñones".
ESPLENDIDOS LOS BRONCES titulados Afición
y Que haya suerte. El primero una carretilla, aparato con cabeza
de toro para banderillear y tirarse a matar, descansando y, recargados
en la rueda, un estoque y una muleta que han concluido el entrenamiento.
Y el segundo, de intensa sencillez, una chaquetilla de luces sobre el respaldo
de una silla. Así de simple, así de esencial.
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