Caer en la drogadicción, entre los problemas que más les preocupan
Participan niños en la elaboración de la agenda sobre derechos humanos
También se manifestaron en contra del maltrato a menores por parte de adultos
ANGEL BOLAÑOS SANCHEZ
Angel, a sus 13 años, era un menor en situación de calle antes de ingresar a Casa Alianza, hace unos meses, y aunque ya no deambula por las calles ni se sube al Metro "para acostarme en vidrios y pedir unas monedas", uno de sus temores, además del abuso de los policías, sigue siendo sufrir "un pasón" drogándose. Pero las drogas no son sólo una preocupación para él, que las ha usado, sino para aquellos menores que se saben protegidos por sus padres en el hogar y han oído hablar de ellas por sus familiares, la televisión, o porque ven cotidianamente a "los mariguanos" cerca del lugar donde viven.
Michael Contreras Pérez tiene 11 años, vive en la colonia Miravalle, de la delegación Iztapalapa; es uno de los voceros de la Casa del Arbol, de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y piensa que uno de los derechos de los niños y las niñas que no se respeta "es la protección contra las drogas".
La inseguridad pública y la violencia son otras de las preocupaciones que expresaron niños de entre 5 y 14 años al ser entrevistados durante el primer encuentro para la construcción de la agenda de derechos humanos del Distrito Federal, donde se les abrió un espacio después de los trabajos de las organizaciones no gubernamentales y dependencias públicas que han participado, para que aporten sus ideas para la agenda que deberá concretarse en mayo próximo.
Muchos de estos niños, como Michael o Jazmín Palma Mendoza, de 14 años, representante del DF en el programa de difusores de los derechos de los niños y las niñas, del DIF, ya conocen sus derechos, pero otros, como Angel, los están aprendiendo.
También Verónica, de 9 años, habitante de la colonia Puebla, en la delegación Venustiano Carranza, a quien las drogas y la violencia son las cosas que más le preocupan, y de los adultos lo que más le molesta es "que peleen y que fumen"; en esto coincidieron la mayoría de los entrevistados, aunque otros expresaron su preocupación de que se les pegue a los niños, que los adultos "pongan sus coches" por donde tienen que cruzar la calle y que no los dejen participar "porque piensan que no pensamos".