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Ť Pasados los parabienes de fin de año,
la realidad es la "nueva guerra", el temor y la muerte
Los neoyorquinos iniciaron 2002 con promesas y la confianza
de tener a Dios de su lado
Ť El espíritu patriótico se renueva en canciones,
deportes, películas y actividades cotidianas
DAVID BROOKS CORRESPONSAL
Nueva York, 13 de enero. El año empezó
aquí con guerra y con promesas. Hollywood, la música country,
el rock y el rap se incorporaron al conflicto, mientras todos insisten
que "Dios está de nuestro lado".
El presidente George W. Bush y sus asesores afirman que
la "nueva guerra" contra el "terrorismo" será a largo plazo. Hay
una lista de países en la fila como próximos campos de batalla,
entre ellos Irak, Somalia, Sudán y Filipinas.
También sigue la guerra en el frente interno, aquí,
con cientos de presos, nuevos poderes de investigación para las
fuerzas de seguridad, más vigilancia en las fronteras, en los aeropuertos,
más límites sobre derechos civiles. Y claro, sigue sin resolverse
el ataque, muy posiblemente de origen estadunidense, del ántrax.
A
pesar de las referencias obligadas a la paz y la felicidad que hubo durante
las pasadas fiestas navideñas y de fin de año, la realidad
es de temor, muerte, guerra en defensa, dicen, de "nuestra forma de vida",
de la civilización, de la propia libertad y la paz.
El patriotismo se vuelve un producto cultural propagandístico,
y los artistas comerciales se suman a esta campaña. La canción
numero uno de country en este momento, God Bless the USA, de Lee
Greenwood, celebra el "orgullo de ser estadunidense", y que después
del 11 de septiembre inundó las estaciones de radio. La canción,
que sonaba unas 50 veces a la semana en las estaciones de radio, llegó
a ser escuchada cuatro mil veces por semana, según The New York
Times.
Ahora, artistas desde Neil Young hasta Clint Black, otra
estrella de country, se suman a decenas de músicos que han participado
en conciertos de apoyo y asistencia a las víctimas del 11 de septiembre,
y han convertido este momento patriótico en producto comercial.
The Who, Bon Jovi, Paul McCartney, y hasta los artistas de rap y hip hop
han producido himnos, baladas, corridos que buscan expresar el desafío,
valentía, unidad y orgullo patriótico ante un nuevo enemigo.
También hay un primer producto de la nueva iniciativa
entre Washington y Hollywood, qué resultó de dos reuniones,
registradas en el año que acaba de pasar, entre ejecutivos de las
empresas del espectáculo y una delegación de la Casa Blanca,
encabezada por el principal asesor de Bush, Karl Rove, para buscar la manera
en que Hollywood podría "contribuir" al esfuerzo de la guerra. El
resultado: un corto de tres minutos y cinco segundos llamado "El espíritu
de América", que contiene fragmentos patrióticos, o que demuestran
el alma del país o que elogian "el ser americano", seleccionados
de 110 películas clásicas estadunidenses. El corto se proyectará
en por lo menos la cuarta parte de todas las 35 mil pantallas de cine en
Estados Unidos. Habrá más esfuerzos parecidos para televisión
y otros medios.
En cada evento deportivo se canta el himno nacional, como
siempre, pero ahora también se canta God Bless America. En
el intermedio de los partidos de fútbol americano, el espectáculo
es más patriótico que nunca, con las porristas ahora vestidas
en colores de la bandera.
Y a fines del 2001, hubo mensajes navideños a las
tropas por los elencos de programas de televisión. A esto se añaden
nuevas campañas de publicidad para visitar museos de guerra ?para
ver a los "héroes"? tal como el portaviones-museo Intrepid, en
el puerto de Nueva York.
Películas recientemente estrenadas como Black
Hawk Down, son ofrecidas como documentos importantes sobre la experiencia
actual. Se elogia la historia bélica de Estados Unidos (con la notable
excepción de Vietnam) en diversos programas supuestamente "noticiosos".
Y actividades comoel shopping, el teatro, el turismo, viajes en
avión, son presentadas como actos patrióticos. A veces se
podría interpretar que la recesión económica es parte
de un ataque terrorista, y un ciudadano tiene el deber de comprar más.
Y, casi sin excepción, toda mención de guerra, de actos patrióticos,
de "heroísmo", es acompañado con la referencia obligada a
Dios.
Siempre ha sido así. Todas las guerras y acciones
bélicas de este país siempre han contado con Dios como general
supremo. Dios no sólo bendice a América, como dice la canción
patriótica, sino también todas sus aventuras en el mundo
en defensa del bien contra el mal.
Así, uno recuerda la vieja canción de Bob
Dylan, donde cuenta cómo fue educado desde la primaria sobre las
guerras de Estados Unidos, desde las campañas contra los indígenas,
la Guerra Civil, la guerra contra España, la Primera Guerra Mundial,
y la de Vietnam, entre otras. Y cómo en cada una, se repetía
que "teníamos a Dios de nuestro lado". Dylan habla también
de cómo se les enseñó a odiar a los rusos, como antes
a los enemigos del pasado. En la canción se pregunta Dylan ¿de
qué se han tratado estas guerras? ¿para que murieron tantos?
si alguien en verdad puede explicarlo.
La canción concluye que si Dios en verdad está
"de nuestro lado, detendrá la próxima guerra". Habrá
que ver de que lado está este 2002.