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La polémica zona de distensión en
Colombia
La región desmilitarizada del Cagúan, sur
de Colombia, escenario de un diálogo de paz iniciado hace tres años
pero que había entrado en punto muerto desde hace meses, es el centro
del conflicto entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
y el gobierno de Andrés Pastrana, quien la noche del sábado
anunció el plazo de 48 horas para que los rebeldes abandonen el
área.
La región, tan extensa como Suiza y dos veces más
grande que El Salvador, es rica en ganadería, tierra cultivable
y cuenta con al menos 10 mil hectáreas de plantaciones de coca ,
según el ejército. Comprende los municipios de San Vicente
del Caguán, en el departamento de Caquetá, así como
Mesetas, la Macarena, la Uribe y Vistahermosa, en el departamento de Meta.
La zona de despeje, donde viven unas 100 mil personas,
ha sido motivo de una constante polémica entre el alto mando del
ejército y los guerrilleros, quienes pedían el levantamiento
de los controles militares en los alrededores del área como condición
para continuar el diálogo, paralizado desde octubre pasado.
Los militares colombianos, en coincidencia con Estados
Unidos, afirman que los guerrilleros utilizaron la zona de despeje para
rearmarse, entrenarse en tácticas terroristas, traficar con cocaína
y esconder a personas secuestradas, y no para dialogar por la paz.
El alto mando rebelde niega esas acusaciones, atribuyéndolas
a una "actitud guerrerista" de los jefes de ejército que, según
dice, "han obstaculizado permanentemente las conversaciones de paz".
La zona está próxima a la estratégica
base militar de Tres Esquinas (800 kilómetros al sur de Bogotá,
en Caquetá), donde expertos estadunidenses han entrenado en los
últimos dos años a más de 2 mil soldados colombianos
en tácticas de lucha antidrogas, en el contexto del Plan Colombia,
que Washington financia con mil 300 millones de dólares en ayuda
económica y militar. AFP