JUEVES Ť Ť MARZO Ť 2001

Ť En amplio documento, reconoce la fallida labor pastoral de la Iglesia en la región

En Tijuana, inseguridad pública y narcotráfico rebasan el control de las autoridades: diócesis

Ť En la zona, muchos trabajadores se han vuelto indiferentes en materia religiosa, afirma

JOSE ANTONIO ROMAN

Inseguridad pública y narcotráfico ya rebasaron el control de las autoridades y son "fuente permanente" de crímenes, asesinatos y secuestros, afirmó la diócesis de Tijuana en su plan pastoral, en el cual también reconoce que la institución eclesiástica y sus organizaciones han fallado en la formación de sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos en la enseñanza y búsqueda de la justicia social.

El amplísimo documento que sirve de base para todo el trabajo pastoral que se realiza en esa diócesis fronteriza considera que todos estos problemas, no privativos de Baja California, tienen su raíz en impunidad, corrupción y la falta de valores humanos y morales.

La diócesis se lamenta de no haber sido capaz hasta ahora de llegar a los grupos más influyentes, donde se deciden los procesos sociales, económicos, políticos y culturales de nuestro entorno para influir en pro de los sectores más desprotegidos socialmente.

"Tampoco hemos logrado estructurar una verdadera pastoral obrera. Muchos trabajadores viven cada vez más alejados de la Iglesia o se vuelven indiferentes en materia religiosa. Entre la clase trabajadora se dan frecuentemente expresiones de mucha falta de información en materia de fe y desviaciones en la interpretación de la moral cristiana, dice el documento, que señala que esta pastoral es una de las más trascendentes en esta región, a la que anualmente llegan miles de personas de México y el extranjero en busca de mejores perspectivas de vida y empleo en Estados Unidos, quienes, empero, muchas veces deben quedarse en territorio nacional.

Por ello, añade, la diócesis debe afrontar el problema global de la migración, irresoluble sólo bajo la responsabilidad de las comunidades religiosas que atienden a migrantes.

Además, hay esfuerzos por atender a grupos étnicos asentados en la diócesis, encabezada por el obispo Rafael Romo Muñoz. "Nos preocupa sobre todo la situación de indígenas que llegan buscando trabajo y son frecuentemente explotados y humillados por sus patrones, asediados por otras religiones y faltos de atención espiritual".

Señala que las ciudades de la diócesis de Tijuana tienen elevado crecimiento demográfico. Muchas personas vienen buscando trabajo y con el propósito de cruzar hacia Estados Unidos. Esta población flotante carece de atención en muchos aspectos, originando una problemática que supera los recursos existentes y exige la participación de toda la sociedad y los agentes eclesiales.

Y aunque se realizan grandes esfuerzos por resolver problemas de asentamientos humanos, aún hay muchas colonias muy pobladas sin servicios básicos, espacios deportivos y recreativos y de asistencia religiosa.