Lamenta Herri Batasuna que Madrid haya implicado a México en la represión a vascos
Blanche Petrich, enviada, Bilbao, País Vasco Ť Karmelo Landa, dirigente del partido autonomista Herri Batasuna, lamenta que el gobierno español ``haya implicado a México en su empeño represivo contra el pueblo vasco'', lo mismo que a otros países latinoamericanos, como Venezuela y Uruguay.
Destaca que la promoción de las extradiciones, que antes realizaban los funcionarios o si acaso el jefe del gobierno español, ahora es una ``tarea'' que ha recaído en la figura del propio rey Juan Carlos.
A fines de 1996 el monarca fue a Montevideo. El tratado de extradición con Uruguay acababa de ser aprobado. Antes había hecho una visita a la Universidad de Lovaina, en Bélgica, planeada para coincidir con tres juicios de extradición de presuntos etarras que a la postre fracasaron. En octubre de ese año fue a Caracas y públicamente le pidió al presidente venezolano adhesión en las extradiciones. En México estuvo en abril de este año, cuando el caso del presunto etarra Oscar Cadenas estaba en el candelero.
Subraya el dirigente de Herri Batasuna que redoblar las presiones externas para conseguir la extradición de presuntos etarras responde a un esquema cerrado y autoritario del gobierno del Partido Popular de Madrid. ``Los que gobiernan hoy España -dice- son los nietos de Franco.''
Internamente este esquema se expresa en una política de represión que ya no se dirige sólo contra el grupo ETA, sino contra un vasto sector popular pro autonomía que en medios políticos españoles se denomina, sin matices, ``el entorno ETA''.
``Ahí encaja perfectamente -agrega Landa- la absoluta cerrazón a cualquier posibilidad de solución política negociada.'' Y también explica que el gran ruido generado en torno a la ``ilegalidad'' de los pronunciamientos políticos de ETA haya silenciado lo que, en el fondo, la agrupación armada ofrecía en abril de 1995: cese de la actividad armada.
A cambio de ello presentaba lo que Landa, uno de los 13 miembros de la mesa directiva de Herri Batasuna (tercera fuerza electoral en Euskadi), califica de un contenido ``nítido y democrático'' para solucionar el diferendo vasco-español. ``A saber: que el gobierno español reconozca al País Vasco en su integridad y salve la división territorial que separó a su mayor provincia, Navarra; reconozca el derecho de los vascos a decidir autonómicamente, y libere a los presos políticos''.
En su momento, HB respaldó la nueva propuesta de ETA, denominada Alternativa Democrática, ``y asumimos el compromiso de socializarla, darla a conocer. Se trataba de ponerla en manos de la ciudadanía para que ella decidiera'', apunta.
A lo largo de 1996 se organizaron en pueblos y ciudades de todo Euskadi unas 200 exhibiciones del video con charlas posteriores sobre su contenido. Más de 17 mil personas asistieron y discutieron. Cambio 16 publicó el contenido en viñetas. Las televisoras española, alemana, italiana y portuguesa, además de la vasca, transmitieron fragmentos del mensaje. El debate ``alentó a la sociedad y alarmó al gobierno, en Madrid'', dice Landa.
Se atravesaron los tiempos electorales. La Alternativa Democrática se estaba convirtiendo en el leit motiv de las campañas y entonces se optó por la proscripción. TVE recibió amonestaciones y el video fue censurado. Primero el dirigente histórico de HB, Jon Idígoras, y después el resto de la mesa directiva fueron encarcelados.
Preparativos para el ``megajuicio''
Después de su liberación, la Audiencia Nacional no ha cejado en su empeño: mantiene su acusación contra HB por ``colaboración con banda armada'', y pide ocho años de cárcel para la mesa directiva del partido.
Para junio está programado el ``megajuicio'' contra la mesa de HB. ``Tienen mucha prisa. Y nosotros nos estamos preparando. Vamos a traer testigos y observadores internacionales. Se van a ver muchas cosas durante este proceso''.
Para Landa, que nunca fue de ETA, que viene de una larga militancia de izquierda, esto es ``lisa y llanamente persecución política''. En cuanto al famoso video de la discordia, indica que si se presentara nuevamente la necesidad de divulgarlo, lo lo volverían a hacer: ``Es nuestra obligación''.
Herri Batasuna significa unidad nacional. Es una coalición de pequeñas formaciones políticas de izquierda autonómicas que vienen de la resistencia antifranquista. Fue legalizado en 1986. Su programa político recoge la Alternativa KAS, que en 1976 lanzó ETA (amnistía a presos políticos, legalización de todos los partidos políticos vascos, disolución de fuerzas militares y policiacas españolas en Euskadi, integración de Navarra a la región autonómica y derecho a la autodeterminación).
HB es el único partido con representación en las cuatro provincias vascas (España no reconoce a Navarra como región de Euskadi a pesar de ser la cuna de esta antigua cultura), cuenta con 16 escaños en el Parlamento Autonómico y dos en el Nacional, en Madrid. Sus dos legisladores en Madrid son familiares de víctimas de los paramilitares GAL. Además tiene 600 alcaldes electos en el mismo número de comunidades.
Además de prepararse para el ``megajuicio'', los dirigentes de HB, entre ellos Landa, reparten sus energías en el esfuerzo de evitar que su partido sea excluido de las recientes negociaciones por los derechos humanos de los presos políticos.
El secuestro, hace ya año y medio, de un funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, por parte de ETA, aceleró, en opinión de Landa, este debate sobre la violación de derechos humanos en las prisiones. HB volvió a poner en la mesa una serie de condiciones mínimas, como la eliminación de la tortura y el cumplimiento de los términos de preliberación para los enfermos terminales.
Hubo, entonces, un acuerdo preliminar entre los partidos Nacionalista Vasco, HB, Izquierda Unida y Eusko Alkartasuna (una escisión del PNV) en torno a estas demandas y el acercamiento de presos vascos a regiones no tan distantes de Euskadi.
El aznarista Partido Popular reaccionó y condicionó las negociaciones en torno a esta agenda humanitaria a que no asistiera HB. El PNV, que dirige Xabier Arzalluz, presionado por Madrid, dio marcha atrás y aceptó la condición de excluir a HB. Ellos pelean por participar en esta discusión. Entre una y otra batalla se encuentran. ``Las espadas -concluye Landa- están en alto''.